El primer
autor del ciclo El signo experimental (que integra las charlas de los tres
invitados de esta temporada) ha sido el polifacético Pablo del Barco, que vive sumergido
en arte constantemente en su calidad de poeta, pintor, narrador, editor y
gestor cultural tras retirarse desde hace unos años de su cátedra de profesor
universitario en la facultad hispalense. La luz de Sevilla mezclada a la luz de
Latinoamérica es la que infunde a sus cuadros esa vitalidad tan peculiar y en
sus escritos ese aliento cotidiano en ocasiones irónico, que circula por toda
su obra versal y visual, como hemos señalado en la revista Madreselva.
Fregenal fue
el escenario de la matiné con escolares ese día 26 de noviembre, concretamente el IES Eugenio Hermoso,
colaborador de nuestro Seminario, donde un grupo de alumnos dirigidos por José
Antonio Gómez, dieron muestra de acertados comentarios sobre la obra de Pablo del Barco, fruto de una atenta lectura donde desgranaron el estilo de este burgalés
transterrado en Sevilla en un salón abarrotado de estudiantes adonde se acercó
la pintora Pilar Molinos, con quien tuvo la oportunidad de conversar el artista, el poeta José Manuel Martín Portales, quien nos acompañó y tuvimos el placer de compartir la mañana y el director del Seminario, José Juan Martínez Bueso.
El Salón de
las Chimeneas, dentro del Parador de turismo de Zafra, es el nuevo enclave que
va a tener a partir de ahora el Seminario Humanístico y Pablo del Barco fue el
encargado de inaugurarlo el mismo 26 a las 20'30 en una lectura presentada por Patricia Amigo Lorido,
filóloga licenciada en Cáceres recientemente y que con Pablo del Barco y el
director del Seminario hacían tres filólogos en raya, demostrando que este
gremio, más que una carrera supone una actitud vital que (vistos los resultados)
cunde sobradamente.
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Foto: Victor Pavón |
Pablo delBarco se auxilió de diapositivas para mostrar parte de su poesía visual, faceta
que sorprendió por su novedad a un público que abarrotaba la sala y que
escuchaba la voz honda y profunda de este castellano meridional que en su
lectura recorrió su vida ilustrándola con sus poemas, disertando en los
comentarios sobre el republicanismo de los hermanos Machado y decantándose por
la pluralidad y el dandismo poético de
Manuel frente al maiestático Antonio.
Pablo del Barco nos ha dejado el aire risueño de su carácter aventurero lleno de luz, el
aire de un jilguero socarrón que sobrevuela su barrio entrecortado en el
abierto horizonte de un sueño azul donde vibra la poesía por siempre como alma
nutricia de su arte total.